martes, 8 de julio de 2008

¿Bicentenario? ¿Cuál bicentenario?

Si bien considero que la media sancion obtenida en diputados de la resolucion "de las retenciones" merece una mencion en este fotolog, prefiero dejarla para cuando se apruebe en senadores. Esto es, porque si bien se que va a ser aprobada, cualquier felicitacion o alegria que yo pueda expresar al respecto tiene directa relacion con mis deseos de una patria grande, libre, justa, socialista. Y para esto falta. Y cuando pueda ver el tratamiento que se le da a la resolucion en senadores es que voy a poder poner en orden mis ideas acerca de que papel jugo cada uno en esta disputa por el destino de la patria. Mientras tanto, leyendo pagina 12, encontre este articulo que me encanto. Es de la editorial, y habla justamente de la "liberacion" americana que, en nuestras pobres interpretaciones, sigue siendo mas que nada de una vision capitalista. Espero que algun dia podamos romper verdaderamente esa burbuja. En el "mientras tanto", mis reconocimientos a Haití, y mis deseos de que esta nacion avance, junto con las demas, para construir una verdadera identidad latinoamericana.


El 10 de junio este diario publicó un interesante artículo sobre los preparativos del “bicentenario” de “los movimientos independentistas en América latina”, con las controversias alrededor de esa fecha emblemática, incluyendo el intento local de apropiación de la “patria” por el “campo”, mostrando otra vez la importancia político-ideológica de los símbolos. Pero no hay tal “bicentenario”, si se habla de toda América “latina”. La revolución más antigua y más importante no es de 1810, sino de 1804: la de Haití, antes la colonia francesa de Sainte-Domingue. ¿Por qué no se festejó, entonces, el “bicentenario” en el 2004? ¿Es un lapsus racista (como se sabe, la inmensa mayoría de los haitianos son descendientes de los esclavos “importados” de Africa)? ¿Es un sugestivo olvido de esa “revolución de esclavos” que nuestras burguesías “nacionales” quisieran no recordar? ¿Es la incomodidad actual de ese “recuerdo”, ya que muchos gobiernos “latinoamericanos” –incluido el argentino– están complicados en la ocupación “pacificadora” de ese pobre país?

Sin embargo, la historia de Haití es una condensación de la tragedia (social, política, económica, cultural, ecológica y hasta “psicológica”) que ha asolado a la “periferia” en los últimos cinco siglos de mundialización del capital, con sus etapas “desigualmente combinadas” de colonialismo, neocolonialismo, imperialismo, dependencia poscolonial y ahora “globalización”. Es el ejemplo princeps de cómo aquel proceso sangriento de conformación de un sistema-mundo afectó a dos continentes: la explotación colonial de América es también la destrucción sistemática de Africa por la esclavitud; esos dos “momentos” de una misma lógica están en la base “externa” de la acumulación originaria del Occidente capitalista: le han dado a éste su actual “grandeza”, su lugar “central”, cuando antes “Occidente” era apenas una arrinconada periferia de algún otro centro. Colmo de simbolismo: la isla La Hispaniola (hoy Haití y Santo Domingo) fue donde Colón pisó por primera vez esta tierra aún no “americana”. Haití fue un “experimento”: la población indígena (principalmente taína) fue exterminada, y la colonia (en sus tiempos la más rica de las colonias americanas) se armó con el “trasplante” de fuerza de trabajo esclava. Dos décadas antes de las luchas anticoloniales hispanoamericanas –la rebelión empieza en 1791–, Haití producía una de las experiencias revolucionarias más originales de la modernidad. En cierto sentido, la haitiana es mucho más radical que la Revolución Francesa; precisamente, puso en cuestión el “universalismo abstracto” de la Declaración de los Derechos del Hombre, al mostrar que el “particularismo” de los ex esclavos que pretendían una república de trabajadores rurales negros (y no de comerciantes y burgueses “avanzados”, como la francesa), no podía ser contemplado por un “universalismo” cuyo límite era la imposibilidad de renunciar a la esclavitud de los “territorios de ultramar”. En la Constitución de 1805 se declara que todos los ciudadanos haitianos, sea cual sea el color de su piel, serán llamados negros: ejemplo extraordinario de puesta al desnudo de la tensión irresoluble entre la particularidad de esa revolución y las contradicciones de un universalismo “burgués” que debe excluir a ciertas “partes” para imponer su “todo”. Y es bueno recordar que Haití (hayti), el nombre que la revolución le puso a la ex Sainte Domingue, es una palabra indígena y no africana: hasta ese respeto tuvieron los ex esclavos por los “pueblos originarios”. Como si fuera poco, Occidente le debe a Haití uno de sus más grandes logros filosóficos: la “dialéctica del amo y el esclavo”, categoría central de la Fenomenología del Espíritu (escrita en 1806/7), está inspirada en la revolución haitiana, que Hegel, obsesivo lector de la prensa mundial, conocía perfectamente.

El Occidente burgués no le perdonó a Haití que realizara este strip-tease (como decía Sartre) de sus disfraces. Pocos acontecimientos tuvieron implicancias más amenazantes para el orden hegemónico de entonces: ejemplo peligrosísimo para los esclavos del Sur norteamericano, e inspiración para los futuros movimientos de liberación latinoamericanos (recordemos la decisiva ayuda brindada por la nueva nación a Bolívar en su propia campaña independentista). Hay que sospechar una gigantesca y cruel venganza de Occidente contra el inaudito atrevimiento de estos “negritos”. No hay en toda “Latinoamérica” otro caso –con la posible excepción de Paraguay– de una nueva nación tan sistemática y concienzudamente destruida por unas potencias imperiales –y sus cómplices de la clase dominante “latinoamericana”– que no podían tolerar la subsistencia ejemplar de semejante vanguardia mundial. Que hoy Haití sea la sociedad más “atrasada” de América, cuando fue, entonces, la más avanzada; que casi toda su población esté debajo de la eufemística “línea de pobreza”, cuando era una república de pequeños pero igualitarios propietarios rurales como la que imaginaba Rousseau; que el analfabetismo supere el 60 o 70 por ciento, cuando la revolución alfabetizó a todos los ex esclavos; que su clase política haya sido, bajo los Duvalier, una de las más corruptas de Latinoamérica, cuando los dirigentes revolucionarios llevaron al extremo el incorruptible ascetismo jacobino, es el producto de aquella intencional destrucción. ¿Es justo que ahora agreguemos la destrucción “simbólica” de quitarle a Haití el extraordinario mérito de haber sido la primera y la más consecuente de nuestras revoluciones? Que ciertos sectores de nuestras clases dominantes locales intenten apoderarse de la “patria” ya es grave. ¿Permitiremos que, montados sobre una “confusión” de fechas, se apropien también de esa “patria grande” que todavía tenemos que construir?

* Profesor de las facultades de Ciencias Sociales y de Filosofía y Letras (UBA).



Unidos somos fuertes,
organizados invencibles

¡VENCEREMOS!

miércoles, 2 de julio de 2008

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE




"Y creció el pueblo montonero. "Perón o muerte" fue su consigna. "Libres o muertos, jamas esclavos." Fue esa historia de rebeliones y sangre popular. "Viva la Patria" fue el saludo y la esperanza. La Patria se hizo joven, la juventud se hizo Patria. Y el Gral. Peron volvió desde cada uno de los pechos y fusiles peronistas, para ponerse al frente de la liberación. Y con el tío reventamos las urnas. Y Perón fue otra vez Presidente de su pueblo. Se cumplió un sueño. Aquel viejo sueño de viejos peronistas que allá por el ´55 no se rindieron. El sueño de sus hijos, de Abal Medina, de Olmedo, de Sabino, de tantos compañeros que dieron la vida por su pueblo y por Perón. La lucha no ha termninado. FAR y Montoneros se unificaron en una sola organización político militar. Montoneros. Hay que organizarse, dertrecharse, consolidarse y unirse en cada fábrica, en cada barrio, en cada rincón del país, para alcanzar la victoria, y que la clase trabajadora peronista conquiste el poder. Lucharemos entonces por la patria peronista, que será como la quiere el pueblo: MONTONERA Y SOCIALISTA"1.

JUVENTUD PRESENTE

PERON, PERON O MUERTE


Ayer fui a una charla, en la Facultad de Psicología, sobre la situación del Bauen y la disfruté mucho. El chico y la señora que hablaron me hicieron notar un montón de cosas. Algunas reflexiones que saco de ese encuentro las escribo a continuación.
Qué irónico, ¿no? Que me enseñen la Revolución Libertadora como historia cuando la estoy viviendo.
Si el capitalismo pretende máquinas, y es una gran fábrica de robots, lo más probable es que funcione él mismo como una máquina. Y como tal, aunque lo niegue y pretenda ser perfecto, tiene fallas en su estructura. Entonces, su imposición en el mundo como único método sistemático y aplicable, sin errores, es una mentira, y es destruible. Pero, ¿Dónde se evidencian las fallas?
Los errores se nos presentan evidentes en muchos ámbitos de nuestras vidas: desde mirar a un/a cartoner@ y pensar "esto no está bien", hasta encontrar las fallas en el sistema organizativo general, las leyes, que pueden ser tan ineficaces como solucionadoras de conflictos. Pero cual computadora, sabe perfectamente "solucionar" o ir "tapando errores", gracias a quienes lo programan. Es decir, solucionar con guerras, políticas "antisubversivas", leyes de residencia, referéndums, o tapar con juegos, (como los que aparecen en la pantalla de nuestra computadora cuando estamos haciendo algún trabajo importante): programas de televisión que nos captan y someten, torturando nuestras mentes como un circo maldito, que se expresa tanto de manera grotescamente evidente como disimulada, en todos los ámbitos que nos rodean. A su vez, el capitalismo como fábrica de soledades, como el impuesto en oficinas, medios de transporte, familias, falla cuando descubrimos que "es tan humano ser feliz"2. Hablamos con un/a cartoner@, y su dignidad y respetabilidad alcanzan las de muchos próceres, pisando cualquier traje caro que pretenda ser más que un simple disfraz. Conseguimos comunicarnos con gente de iguales ideas, aunque pareciera que "soy el/la únic@"3. Armamos cooperativas, nos organizamos, y triunfamos. Y descubrimos que la unión nos da alegrías más grandes, más alegres, y más perdurables.
De a poco nos vamos sacando el chip, descubriendo sus trucos y agendándolos. Sabemos que, por ser destructivo, el sistema capitalista siempre va a tener sus raíces en algún lado más, difícil de encontrar y combatir, pero lo bueno es que, cuantos más encontremos, más lugar vamos a tener para ir plantando otras cosas.
Las victorias personales que alcanzo hasta ahora, van de la mano con nuestras victorias conjuntas. Y desde siempre, y cada vez con más fuerza, late en mi corazón una frase que espero nunca olvidar: "La esperanza invicta me sostiene siempre, tan intensamente, que no tengo opción"2.

Estamos cerca.
Unidos somos fuertes
Organizados invencibles

¡VENCEREMOS!


1.- Cantata Montonera - Huerque Mapu
2.- Frases de canciones de la cantautora argentina, Teresa Parodi.
3.- Frase que se repite en mentes cuyo dominio capitalista es muy grande aún.

lunes, 23 de junio de 2008

El golpe sigue marchando






Excelente!

Los cuatro jinetes del Apocalipsis criollo y el ángel exterminador

Rubén Dri

En unas reflexiones anteriores alertábamos sobre la realidad del golpe en marcha. Aclarábamos que no se trata del golpe tradicional que requiere en último término, como culminación de toda la preparación previa, la acción directa de los militares. Éstos, por fortuna, no figuran en esta etapa como posibles actores que lleven a su culminación todo el proceso del golpe en marcha.

En los golpes clásicos, siempre fueron los militares los que dieron el zarpazo final y ello creó la sensación de que fueron los militares los que pensaron, prepararon y finalmente ejecutaron el golpe para sus propios intereses. En todo ello sólo hay parte de verdad y mucho de mentira. Siempre detrás de los militares estuvieron las grandes corporaciones económicas, las verdaderas beneficiarias del golpe.

Duhalde con todo cinismo sale ahora a exculpar a las fuerzas neoliberal - conservadoras que impusieron a Martínez de Hoz como ministro de Economía, de su papel en el golpe de 1976, mostrando, de esa manera, que efectivamente él está actuando en el proceso del golpe. Por otra parte, nadie puede extrañarse de ello.

El golpe no es un hecho aislado caído del cielo o de los cuarteles. Es un proceso que culmina con la caída del gobierno y el consiguiente sometimiento del Estado a la corporación hegemónica que motorizó todo el proceso en cual intervienen diversos actores y sectores sociales preparados por la prensa dependiente de las corporaciones.

Desacreditadas las Fuerzas Armadas por los crímenes de lesa humanidad cometidas, ya no fue posible, hasta el momento, pensar en ellas como el actor que culminase la tarea del golpe. Es por ello que, frente al gobierno de Alfonsín se recurrió a otros medios. En primer lugar, a las diversas sublevaciones carapintadas, todas ellas destinadas a desgastar al gobierno y hacerlo retroceder.

Los diversos retrocesos de Alfonsín y, en primer lugar, el retroceso ante el proyecto de Grispún de resistir la ofensiva neoliberal, no hicieron más que debilitarlo. El golpe de mercado que produce la hiperinflación, más la salvaje ola de rumores sobre las invasiones de las hordas sobre Buenos Aires y el asalto a los supermercados, le dieron al gobierno el golpe final y sometieron el Estado que cumplió con todos lo deseos de los golpistas en el gobierno de Menem. El Estado desapareció y florecieron los negocios de las grandes corporaciones.

Menester es tener en cuenta, también que un golpe, es decir, el sometimiento del Estado a las fuerzas corporativas, tiene relación directa con fuerzas que atraviesan al continente latinoamericano, influenciadas por la potencia hegemónica del continente, los Estados Unidos de Norteamérica. No es un a casualidad que la VI Flota se haya vuelto a presentar en nuestras tierras.

Todos los ingredientes de un golpe como proceso están presentes en el salvaje, interminable, cruel e inhumano lockout que las patronales del agro, dirigidas por los cuatro jinetes del Apocalipsis gaucho, llevaron adelante. Los cortes de ruta, la prepotencia de dejar pasar a unos y a otros no, la humillación a que sometieron a gran parte de la población, cumplieron el papel que en su momento realizaron los carapintadas. Además mantuvo su presencia activa otro actor que no podía faltar, la Iglesia con su acostumbrada hipocresía.
El director de prensa del Episcopado Jorge Oesterheld lo dijo con expresión angelical: “Si todo el pueblo está en la ruta, el cura va allí y los acompaña”. Lo mismo hizo la Iglesia en todos los golpes, acompañó al “pueblo” que, si no estaba en la ruta, sin duda quería el golpe. El arzobispo de Corrientes y vicepresidente del CELAM, Andrés Stanovnik, fue muy explícito: “Sobre todo durante estos últimos cien días de conflicto, la actuación de la Iglesia fue altamente política, si entendemos la política en su sentido más amplio y positivo, en cuanto colaboró en formar conciencias, ser abogada de la justicia y la verdad, y educar virtudes, como nos dijo Bendicto XVI el año pasado en aparecida”. A confesión de parte, relevo de prueba.

Además, es fácil ver que todo este proceso golpista se conecta con la ofensiva neoliberal conservadora que hoy se lleva a cabo en el continente latinoamericano y que jaquea a gobiernos nacionales y populares como los de Bolivia, Venezuela y Ecuador.

El gobierno mandó el decreto de las retenciones al Congreso, medida exigida en todos los tonos por los popes ruralistas y los partidos de oposición. ¿Eso lleva la calma? De ninguna manera. Lo afirmó Eduardo Buzzi: “No estamos de acuerdo con el proyecto tal como se lo envió”, por lo cual en principio siguió el lockout que, por lo visto es la manera de debatir. Pero no se piense que los cuatro jinetes del agro son desestabilizadores. No, de ninguna manera:

Lo dijo Buzzi sin ponerse colorado, con toda la seriedad de quien están dando una lección magistral de republicanismo: “No somos desestabilizadores, golpistas ni desabastecedores”, y por espacio de más de tres meses cortaron rutas como si ello fuese un derecho establecido por la Constitución.

Frente a la observación y el reclamo de la presidenta en el sentido de que los cuatro jinetes se dan a sí mismos derechos que nadie les dio porque no fueron votados, exclama el jinete de la Federación Agraria, antes de que le gane de manos el Ángel Exterminador de Gualeguaychú: “somos la consecuencia de procesos democráticos dentro de nuestras organizaciones”. No sabíamos que ello implicaba el derecho de establecer quién, cuándo y cómo un ciudadano argentino puede transitar por el territorio nacional.

Para colmo de males, no sólo realizaron un salvaje lockout sino que proclamaron que no son responsables por los cortes de rutas y la escasez de combustibles y amenazaron con acciones legales contra quienes los acusan de ello. ¿Se puede ser más irresponsable? Quienes están contra toda legalidad quieren recurrir a la legalidad en su defensa.

El proceso del golpe pasa ahora a una nueva etapa. Son otros los mecanismos de presión y desgaste, siempre con la misma finalidad, golpear fuertemente al gobierno para someter el Estado que no debe meterse en los negocios de las grandes corporaciones. La iglesia seguirá acompañando, rezando y formando conciencia como lo hizo en todos los golpes.

Buenos Aires, 21 de junio de 2008


Unidos somos fuertes...
Organizados invencibles

¡VENCEREMOS!

miércoles, 11 de junio de 2008

EN NOMBRE DE LA PATRIA

EN NOMBRE DE LA PATRIA

tras el arduo conflicto con el campo, las idas y venidas, y las opiniones personales que he leido o escuchado a lo largo de estos dias, decidi que simplemente voy a plasmar en este blog, lo que YO pienso. No espero que nadie lo comparta, y espero que a nadie le ofenda - aunque si los gorilas neoliberales se ofenden seria una gran alegria -
la editorial publicada hoy, 11/06/08, en la nacion, en relacion al conflicto del campo y el discurso de nuestra señora Presidente, es ridicula totalmente. Uno de los comentaristas en la pagina dijo por ahi que ese texto es como la luz que ilumina su camino. Yo diria que su camino lo esta haciendo un poquito a ciegas, en todo caso.

Nada les viene bien a los del campo. Es cierto que el gobierno tuvo una enorme falla en la comunicacion: aclaro tarde las diferenciaciones entre pequeños, medianos, y grandes productores, y tarde aclaro el destino de las retenciones. Ahora, segun nuestros compañeros:
-en el campo se quejaron porque no les consultaron........disculpe señor, seria tan amable de dejarme cobrarle mas impuestos??
-en el campo se quejaron porque ellos no deberian ser quienes aporten al pais.....................................................tienen razon, todo aquel que quiera dar de su bolsillo, colabore; alguien???

marcri aumento los impuestos, y nadie salio a cacerolear. y nadie le pregunto a donde los iba a destinar. y en lugar de pedirle que los use para casas, nos encanta que nos consulte sobre el destino de las villas (hermosa jugada politica, por cierto, que una decision tan importante y controvertida no caiga en sus propias manos)...y si el campo no debe colaborar, entonces que l pais no colabore con ellos tampoco...que paguen la totalidad del iva, cosa que no estan haciendo, dejemos de subvencionarles el gas, que el dolar este mas barato, asi puedo viajar a europa, y vuelvan a hipotecarles todo. POR FAVOR, ESTOS PEDIDOS LOS HAGO EN SERIO!!! y, por supuesto, a todo esto sumemosle las retenciones...

el lock out patronal fue una medida desestabilizadora. se cortaron rutas, impidiendose asi el paso de camiones y particulares; murio gente; y conductores fueron agredidos y terminaron hospitalizados por la violencia, que se hizo compañera de "lucha" de los productores que antes criticaban a d´elia. se produjo desabastecimiento y se presiono al resto de los ciudadanos, tomados como rehenes por las medidas que unos pocos impusieron como dueños de la verdad, y posteriormente de la patria. me cago en la carne...

la primer excusa fue que las medidas se hacian en nombre de los pequeños productores, que todos sabemos, hoy en dia no representan la verdadera pobreza rural. sin embargo, despues, pequeños productores se manifestaron a favor del gobierno, pero casi ningun medio lo cubrio.
despues dijeron que esto era en favor de los argentinos: y tiran comida y derraman leche, y tienen la osadia de decir que era agua pintada, o que era suero. despues hablan de la mortalidad infantil en sus provincias...no habia un mejor destino para esos alimentos?? yo creo que todavia lo estan buscando, asi como tuvieron que buscar a un consultor que les dijera donde estaba la patria.
¿y por que creen que se levanto el paro el otro dia? por la buena voluntad de los señores productores? "que no te duerman con cuentos de hadas..."..la respuesta es simple: se les pudrian los productos. sostuvieron el lock out todo lo que aguantaron sus productos. cuando estos no dieron para mas, lo levantaron un rato, se sacaron todo de encima, y despues vuelven a las rutas. y ahora vuelven algunos, porque la union de la derecha aparentemente tambien tiene internas...ojala tenga muchas
y como todo lo dicho nunca alcanza para las mentes narcisistas y neoliberales de la mayoria oligarquica y gorila que representa a nuestra flameante clase media argentina, aquella que creyo en aramburu, en videla, en bush, en menem, en martinez de hoz, en los indultos, en las leyes de punto final y obediencia debida, en que la patria se hace sin los negros cabeza que pretenden vivirnos, y que cree aun en el "viva el cancer", les pregunto entonces a ellas por que existe un solo antecedente de lock out en la historia, en epoca menemista...cuando todos los impuestos al campo aumentaron, los productores realizaron un lock out patronal de tan solo 3 dias de duracion, para discutir ya no las ganancias, sino cuantas perdidas tendrian.
YA SABEMOS QUE LA DISCUSION ES POLITICA. ALGUNA VEZ TIENE QUE GANAR EL PUEBLO.
¡VENCEREMOS!
y gracias al esfuerzo de los retrogrados de la sociedad...resulta que hoy ser patriota es ser neoliberal, ser "progre" es apoyar a la sociedad rural, aquella que dio la mano necesaria para tirar a los compañeros al rio, ser coherente es, como dijo la Sra. Presidente, decir "ok, quedense con todo, que nosotros vamos a ver como nos arreglamos. El gobierno y el campo estan en orden, feliz dia de la patria"....
entonces...yo no soy patriota, ni progre, ni coherente. PERO LES ASEGURO, COMPAÑEROS, QUE SOY MAS ARGENTINA QUE CUALQUIER DE ELLOS.

QUIERO ver todos los pibes y a mi gente
aguantando como lo hicimo en diciembre
quiero ver al Che Guevara y a la Evita
en MI bandera, la de Argentina
POR UNA PATRIA, LA SOCIALISTA

Unidos somos fuertes...
organizados invencibles...

¡VENCEREMOS!

domingo, 1 de junio de 2008

HOMENAJE A MIS COMPAÑER@S - que siempre me acompañan -

Para ell@s





¿Dónde están mis compañeros?


no puedo cantar si no tengo su fuego,


¿Dónde están mis compañeros?


no puedo soñar si no sueño con ellos.


¿Dónde están mis compañeros?


yo los reconozco por el sentimiento


quiero mirarme en sus ojos


mi canto no sirve si no los encuentro.



Vaya batalla infinita la de cantar esos sueños.


Nadie que apuesta a la vida


y a la libertad se somete al silencio


por eso pregunto por mis compañeros.


La soledad nos acecha


pero hemos cruzado tan largos desiertos


y solo pudimos hacerlo


tomando las manos de los compañeros



¿Quien puede andar sin el otro


quien puede seguir si no encuentra ladero?


somos apenas el uno


que suma la cuenta de cientos y cientos



¿Donde estan mis compañeros?


yo se muy bien que los tengo


quiero cantar sus canciones


vivir a su lado, quemarme en su fuego


no puedo cantar si no canto con ellos


no puedo seguir si no sigo con ellos


no puedo soñar si no sueño con ellos



por eso pregunto por mis compañeros.

lunes, 26 de mayo de 2008

EL OTRO PAIS

Todavia no me acostumbro.
No puedo. Lloro.
Me voy quejando en el subte de que no anda la pila del mp3, cuando una tarjetita cae sobre mi pierna, de un nene que esta yendo a la escuela del trabajo. Llegue a mi estacion. Me bajo, y salgo a la calle. Siento frio. Y a mi lado una señora mayor, con su mano estirada buscando la caricia del capitalismo, esta con una remerita y pollera, larga. Parece que de nada puedo quejarme. Porque hay tanta gente que tiene motivos de verdad...y sin embargo, si yo quiero, me hago escuchar. Por que no escuchamos los gritos sordos de esa gente. Es que los sordos, no son los gritos.
Y nada cambia, pero yo me adentro en ese mundo. Quiero pertenecer, quiero hacerlo mi realidad. Para no hablar de frio, de hambre, de pobreza, sin vivirla. No para que el que escuche piense "esta chica sabe", sino para entender de que hablo. Y todo el tiempo resignifico mis conocimientos. Todo el tiempo encuentro nuevos sentidos a lo que significa ser pobre, a lo que nos represento el 19 y 20 de diciembre, a lo que fue ser madre, hijo, en la ultima dictadura.
Asi, cuando escucho las mismas canciones desde que tengo memoria, no solo las entiendo un poco mas, sino que las interpreto con otra edad, en otra situacion de mi vida donde adquieren un significado que ojala nunca pierdan. Pero todo esto que escribo viene a algo. Si, me gusta leer y volver a interpretar cuestiones. Y si, todo el tiempo me siento interpelada por mi realidad, que me sigue doliendo. He leido sobre historia, algunas epocas con mas atencion que otras, y he descubierto por mi cuenta cosas que luego descubro que todo el mundo ya sabe, o interprete como falso frases que todo el mundo repite.
Ayer fue 25 de mayo. Dia de la patria, y es la primera vez que lo interpreto como tal. En la primaria, siempre fue la excusa para no ir al colegio, y el momento en que nos disfrazabamos de damas antiguas, negros, mestizos, y españoles. Se vendian empanadas y, a veces, muy pocas, comiamos locro. Y lo peor es que, tras 20 años, descubro que si bien para mi este dia adquiere mucho mas significado ahora, mucha gente que me dobla la edad lo sigue viendo como el dia de descanso del trabajo. Los feriados son solo eso. Para algunos, por suerte. EL DIA DE LA PATRIA. ¿Cuantas fechas pueden festejarse de igual manera?
Y el ver a este dia tal cual es, con la reivindicacion de un monton de cosas, vuelvo a plantearme, como lo hago seguido, cuantas cosas han cambiado desde aquellos años de 18.. Estaban aquellos que querian independencia total. Otros, querian seguir perteneciendo a España. Ello les aseguraba el desarrollo, y mas que eso, justamente, la pertenencia. La pertenencia a un mundo avanzado, "evolucionado", al que de otro modo no tendriamos acceso. Y eso, de hecho, se mantiene hasta ahora, aun con independencia. 200 años de historia y busqueda de libertad (economica, social y politica), para que nuestros modelos sigan siendo extranjeros, y nuestros avances, en pos de una mejor calidad de vida para aquellos pocos que tienen una calidad de vida muy superior que la de mas de la mitad de los argentinos.
Pero no solo nos seguimos debatiendo en el modelo de pais que queremos, que tras 200 años de tragicas idas y venidas no hemos definido, sino que ademas, hay una falsa identidad de todo. Resulta ahora y desde siempre, que tras las eficaces campañas publicitarias, ser progre es ser liberal, ser tradicional y moral es ser militar, y ser patriota y nacionalista es ser oligarca...de la sociedad rural, por supuesto. Y asi se adueñan de los terminos y lo verdaderamente progresista. Sucede que, aunque no me guste, me niego a usar una escarapela por miedo a que crean que estoy con el campo. No puedo poner una bandera en el auto, porque seguro se confunde con las de radio 10. No puedo hablar de redistribucion del ingreso, porque, si es algo avanzado, me acusaran de comunista (como si fuera un insulto), y me sacaran la palabra, o, si no es muy progre, entonces soy de los oligarcas del campo, que por supuesto, tambien defienden la redistribucion...

jueves, 8 de mayo de 2008

Una sola Bolivia, blanca y próspera

Por Jorge Majfud *


La rápida conquista de Amerindia hubiese sido imposible sin la cosmología mesoamericana y andina. De otra forma nunca dos imperios maduros, con poblaciones millonarias y ejércitos de valor, hubiesen sucumbido a la locura de un puñado de españoles. Pero también fue posible por el nuevo espíritu aventurero y guerrero de la cultura medieval de la Castilla vencedora en la Reconquista y del nuevo espíritu capitalista del Renacimiento. Desde un punto de vista simplemente militar, ni Cortés ni Pizarro se recordarían hoy de no haber sido por la mala conciencia de dos imperios como el azteca de Moctezuma y el inca de Atahualpa. Ambos se sabían ilegítimos y les pesaba como no les pesa a ningún gobernador moderno.

Los españoles conquistaron primero estas cabezas o las estrujaron y cortaron para poner en su lugar a caciques títeres y privilegiar la vieja aristocracia nativa, una historia que le puede ser muy familiar a cualquier pueblo periférico del siglo XXI.

La principal herencia estratégica de esta historia fue la progresiva división social y geográfica. Mientras se admiraba primero la revolución cultural de Estados Unidos, basada en teorías utópicas, y luego simplemente se admiró su fuerza muscular, la que procedía por uniones y anexiones, la América del Sur procedía con el método inverso de las divisiones. Así se destruyeron los sueños de los hoy llamados libertadores, como Simón Bolívar, José Artigas o San Martín. Así explotaron en fragmentos de pequeñas naciones como las de América Central o las de América del Sur.

Esta fragmentación fue conveniente a los nacientes imperios de la Revolución Industrial y del celebrado caudillismo criollo, donde un jefe representante de la cultura agrícolo-feudal se imponía sobre la ley y el progreso humanista para salvar su prosperidad, la que confundía con la prosperidad del nuevo país. Paradójicamente, como en la democracia imperial de la Atenas de Pericles, tanto el imperio británico como el americano se administraban de forma diferente, como democracias representativas. Paradójicamente, mientras el discurso de las clases prósperas en América latina imponía el ideoléxico “patriotismo”, su práctica consistía en servir los intereses extranjeros, los suyos propios como minorías, y someter a la expoliación, expropiación y ninguneo de una mayoría que estratégicamente se consideraban minorías.

En Bolivia los indígenas fueron siempre una minoría. Minoría en los diarios, en las universidades, en la mayoría de los colegios católicos, en la imagen pública, en la política, en la televisión. El detalle radicaba en que esa minoría era por lejos más de la mitad de la población invisible. Algo así como hoy se llama minoría a los hombres y mujeres de piel negra en el Sur de Estados Unidos, allí donde suman más del cincuenta por ciento. Para no ver que la clase dirigente boliviana era la minoría étnica de una población democrática, se pretendía que un indígena, para serlo, debía llevar plumas en la cabeza y hablar el aymará del siglo XVI, antes de la contaminación de la Colonia. Como este fenómeno es imposible en cualquier pueblo y en cualquier momento de la historia, entonces le negaban ciudadanía amerindia por pecado de impureza. Para ello, el mejor recurso ahora consiste en la burla sistemática en libros harto publicitados: se burlan de aquellos que reclaman su linaje amerindio por hablar español y encima lo hacen a través de Internet o de un teléfono celular. Por el contrario, a un buen francés o a un japonés tradicional nunca se les exige que orinen detrás de un naranjo como en Versailles o que su mujer camine detrás con la cabeza gacha. Es decir, los pueblos amerindios no tienen más lugar que el museo y los bailes para turistas. No tienen derecho al progreso, eso que no es invento de ninguna nación desarrollada sino de la humanidad a lo largo de toda su historia.

Los recientes referéndum separatistas de Bolivia –evitemos el eufemismo– son parte de una larga tradición, lo que demuestra que la habilidad para retener el pasado no es patrimonio exclusivo de quienes se niegan a progresar sino de quienes se consideran la vanguardia del progreso civilizador.

Si las ideologías y las culturas medievales (es decir, prehumanistas) defendían hasta ayer con sangre en los ojos y en sus sermones políticos y religiosos las diferencias de clase, de raza y de género como parte de la naturaleza o del derecho divino y ahora han cambiado el discurso, no es que hayan progresado gracias a su propia tradición sino a pesar de esa tradición. No han tenido más remedio que reconocer e incluso tratar de apropiarse de ideoléxicos como “libertad”, “igualdad”, “diversidad”, “derechos de minorías”, etcétera, para legitimarse y extender una práctica contraria. Si la democracia era “un invento del demonio” hasta mediados del siglo XX, según esta mentalidad feudal, hoy ni el más fascista sería capaz de manifestarlo en una plaza pública. Por el contrario, su método consiste en repetir esta palabra asociándola a prácticas musculares contrarias hasta vaciarla de significado.

Es fácil advertir por qué un patriotismo o un nacionalismo puede ser fascista y el otro humanista: uno impone la diferencia de su fuerza muscular y el otro reclama el derecho a la igualdad. Pero como tenemos una sola palabra y dentro de ella se mezclan todas las circunstancias históricas, usualmente condenamos o elogiamos indiscriminadamente.

Ahora, la fuerza muscular del opresor no es suficiente; es necesaria también la tara moral del oprimido. No hace mucho una Miss Bolivia –con unos trazos de rasgos indígenas para una mirada exterior– se quejaba de que su país sea reconocido por sus cholas, cuando en realidad había otras partes del país donde las mujeres eran más lindas. Esta es la misma mentalidad de un impuro llamado Domingo Sarmiento en el siglo XIX y la mayoría de los educadores de la época.

El coloniaje militar ha dejado paso al coloniaje político y éste le ha pasado la posta al coloniaje cultural.
Esta es la razón por la cual un gobierno compuesto de etnias históricamente repudiadas por propios y ajenos no sólo debe lidiar con las dificultades prácticas de un mundo dominado y hecho a la medida del sistema capitalista, cuya única bandera es el interés y el beneficio de clases financieras, sino que además debe lidiar con siglos de prejuicios, racismo, sexismo y clasismo que se encuentran incrustados debajo de cada poro de la piel de cada habitante de esta adormecida América.

Como reacción a esta realidad, quienes se oponen recurren al mismo método de elevar a la cúspide caudillos, hombres o mujeres individuales a quienes hay que defender a rajatabla. Desde un punto de vista de un análisis humanista, esto es un error. Sin embargo, si consideramos que el progreso de la historia –cuando es posible– también está movido por los cambios políticos, entonces habría que reconocer que la teoría del intelectual debe hacer concesiones a la práctica del político. No obstante, otra vez, aunque dejemos en suspenso esta advertencia, no debemos olvidar que no hay progreso humanista luchando eternamente con los instrumentos de una vieja tradición opresora y antihumanista.

Pero primero lo primero: Bolivia no se puede partir en dos en base a una Bolivia rica y blanca y otra Bolivia india y pobre. ¿Qué fundamento moral puede tener un país o una región autónoma basada en principios de agudo retardo histórico y mental? ¿Por qué no se llegó a estos límites separatistas –o de “unión descentralizada”– cuando el gobierno y la sociedad estaban dominados por las tradicionales clases criollas? ¿Por qué entonces era más patriótica una Bolivia unida sin autonomías indígenas?


* Escritor uruguayo. Profesor en la Universidad de Georgia, EE.UU.




Cada día me sorprendo más...cada día encuentro más intelectuales que, por verdaderos progresistas, no se cuelgan ese cartel. Y son los que realmente hacen un planteo tan cierto como necesario de la realidad. Mis saludos y felicitaciones a aquellos hombres y mujeres que no se dejan atontar la razón, y que la defienden y la gritan ante un mundo que la ataca constantemente con la misma excusa de hace treinta años, que nos hace creer que cuanto más alejados de los problemas de la sociedad, mejor..o, dicho de otra manera, "no te metas"


Unidos somos fuertes
Organizados invencibles

¡VENCEREMOS!

martes, 6 de mayo de 2008

LA NUEVA INFLACION

Por Enrique M. Martínez *


Las alzas de precios ponen nervioso a todo el mundo. A quienes tenemos recursos limitados, porque imaginamos que mañana será peor y nos apresuramos a comprar o simplemente perdemos capacidad de comprar día a día. A quienes tienen capacidad de formar precios, por su parte, la inflación les representa una oportunidad de aumentar sus ganancias, en tanto se adelanten al ritmo de crecimiento, con lo cual es probable que remarquen anticipadamente y sean un factor adicional de causa del problema. Décadas de lectura atenta llevan a advertir sólo dos formas de intentar mantener la situación bajo control.


La primera es la que aplica el manual neoclásico y asigna la causa original de la inflación a un exceso de demanda. Si es así, hay que frenar esa demanda. Frenar el alza de los salarios, reducir los créditos, aumentar los impuestos son los caminos que se supone disminuyen el dinero que está en condiciones de ir al consumo y restan presión sobre la oferta, hasta que ésta pueda expandirse lo suficiente. Mirado desde la justicia social, este análisis es al menos paradójico. Para que la inflación no perjudique mañana a los que menos tienen, los perjudicamos ahora.

La alternativa –la “progresista”– viene siendo desde hace más de 50 años establecer controles de precios. Es decir: si el manual económico no funciona, apliquemos la política a la economía y frenemos los precios por acuerdos –si alguien aceptara respetarlos– o por la fuerza. Esta variante fracasa una y otra vez y nos deja frente a la primera como único camino. Esto está pasando una vez más en la Argentina, al punto de que aparecen del sótano los economistas neoclásicos avisando: “Ya les dije”.

Estamos en una trampa. Tan dura es esa trampa que pone en jaque aun a quienes no creen en la burda explicación del exceso de demanda. En efecto, hay quienes le dan la importancia debida a la alta concentración de la economía y agregan esto al escenario. Grandes hipermercados, productores que controlan más del 50 por ciento de la oferta de un bien, son actores que se escapan totalmente a la figura del oferente clásico, que busca simplemente satisfacer la demanda y en ese encuentro llega a un precio de equilibrio. Para nada. Hay por todos lados quienes fijan su tasa de ganancia primero y los precios a los que venden después, apoyados en todo el poder económico necesario para ello. Sin embargo, quienes entienden que eso sucede y que ésa es una causa central de la inflación, proponen controlar los precios discutiendo acuerdos con esos poderes concentrados. Más de lo mismo. En realidad peor: esta mirada, aunque en el discurso actúe en nombre de los intereses populares, en la práctica consolida la concentración, asfixia cualquier alternativa de intentar una verdadera democracia económica.

A todo esto –la existencia de mercados totalmente asimétricos; la imposibilidad de pensar en términos de economía elemental; la ineficacia de los acuerdos de cúpula– debe agregarse un elemento inédito para esta generación: la inflación actual comienza por los alimentos y tiene dimensión mundial. Ya se ha generalizado la creencia de que la demanda china e india de granos es la causa disparadora. Otros agregamos el programa de bioetanol a partir de maíz decidido de manera intempestiva por el gobierno de Estados Unidos. Según información del Banco Mundial, entre 2004 y 2007 la producción mundial de maíz aumentó 51 millones de toneladas. Pero el programa de bioetanol americano demandó lo mismo: 50 millones de toneladas. Y el consumo global para alimento humano o animal aumentó 33 millones de toneladas, que salieron íntegramente de los stocks mundiales, generando una fuerte presión inflacionaria, que se trasladó en cascada al resto de los granos. Dicho de otro modo: si el loco programa de George Bush no hubiera existido, fortalecido con la mirada complaciente de varios líderes mundiales que ahora vuelven sobre sus pasos, el stock mundial de maíz sería hoy 18 millones de toneladas mayor que en 2004, a pesar de la afluencia china e india. El escenario sería otro.

En cualquier caso, aquí estamos: inflación en los precios de los alimentos. En un país de primer nivel mundial en producción de alimentos exportables, en que por lo tanto todo bocado nuestro podría ser vendido caro afuera. Es casi obvio que esto aumenta la complejidad del problema.

En todo caso, también aumenta la velocidad con que se disemina la preocupación, porque la seguridad alimentaria está en la base de cualquier perspectiva de mínima serenidad social. Hay que empezar por aquí.

¿Acaso para ello hay un tercer camino, más allá de los dos clásicos?

Creo que sí. Además de toda la discusión sobre una política de retenciones a la exportación que reduzca el efecto de los precios externos sobre los precios internos, se debe asumir desconcentrar la economía como un hecho imprescindible. Eso significa acotar el margen de maniobra de los más poderosos, a la vez que promover con fuerza la aparición y fortalecimiento de actores más pequeños.

Conocer en profundidad las cadenas de valor y buscar con tenacidad la forma de que desaparezcan o se achiquen los eslabones que no agregan valor, es antiinflacionario casi por obvia definición. Si el pequeño ganadero puede evitar caer en manos del consignatario y luego del matarife, gana más por su novillo y el carnicero compra más barata la carne. Así de simple. Si se vincula al que produce con el que consume a través del mínimo número de eslabones necesarios, ganan los dos extremos: el que produce y el que consume. Hay que poner tecnología al servicio de los pequeños, que está disponible. Se puede hacer con las frutas y hortalizas; con los lácteos; con los pollos; con los panificados. Cada subsector tiene su particularidad, pero toda solución confluye a un mismo concepto: facilitar el contacto directo entre el productor y el consumidor. Siendo ésta la llave, tal vez sea el momento de la movilización de acciones del Estado a escala municipal en todo el país, en tal sentido. Los mercados comunales; la transferencia de tecnología y equipos para instalar pequeñas plantas lácteas o pequeños peladeros de pollos con aptitud sanitaria; la compra conjunta de toda la harina a procesar en el pueblo, son acciones al alcance técnico y humano que hasta nos da cierto pudor describir, por evidentes y elementales.

El hecho que no se recorran estos caminos no es fruto de un déficit intelectual sino de un déficit político, de una superficial interpretación de la democracia económica con justicia social. ¿Obliga a bajar de los análisis macro a caminar la calle y conocer los mecanismos de detalle por los que se producen y distribuyen los bienes? Sí.

¿Es largo y difícil estabilizar esta cultura? Sí. Pero si no lo hacemos, seguiremos golpeando la cabeza contra la pared. Para peor, la cabeza ajena, la de los pobres.

* Presidente del INTI.





A mi modo de ver, este tipo de politicas estan intendo ser llevadas cabo, el problema es que no con la suficiente fuerza, o a un nivel masivo en el que realmente se haga una diferencia a nivel nacional, empezando por las provincias que mas se ven afectadas por el conflicto. Ahora bien, supongamos que el gobierno sí le saca poder a todas las grandes corporaciones, y lanza a nivel nacional el desarrollo de mercados comunales, ¿adivinan cuales son las cabezas que van a rodar primero?


Unidos somos fuertes
Organizados invencibles

¡VENCEREMOS!

viernes, 2 de mayo de 2008

...EL DIOS HABIA LLEGADO...

LA MALDICION DE MALINCHE
Amparo Ochoa


Del mar los vieron llegar
mis hermanos emplumados,
eran los hombres barbados
de la profecía esperada.

Se oyó la voz del monarca
de que el Dios había llegado
y les abrimos la puerta
por temor a lo ignorado.

Iban montados en bestias
como Demonios del mal,
iban con fuego en las manos
y cubiertos de metal.

Sólo el valor de unos cuantos
les opuso resistencia
y al mirar correr la sangre
se llenaron de vergüenza.

Porque los Dioses ni comen,
ni gozan con lo robado

y cuando nos dimos cuenta
ya todo estaba acabado.

Y en ese error entregamos
la grandeza del pasado,
y en ese error nos quedamos
trescientos años de esclavos.

Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fé, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero.


Y les seguimos cambiando
oro por cuentas de vidrio
y damos nuestra riqueza
por sus espejos con brillo.

Hoy en pleno siglo XX
nos siguen llegando rubios
y les abrimos la casa
y los llamamos amigos.

Pero si llega cansado
un indio de andar la sierra,
lo humillamos y lo vemos
como extraño por su tierra.

Tú, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.

Oh, Maldición de Malinche,
enfermedad del presente
¿Cuándo dejarás mi tierra
cuando harás libre a mi gente?





Unidos somos fuertes
Organizados invencibles

¡VENCEREMOS!